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lunes, 6 de junio de 2016

Posesión animal



    De regreso a mi hogar podía avistar las ruinas de mi vida. Aquella bestia me había dominado, al extremo de sucumbir a su poder lascivo. No supe, o no quise, resistirme a hincar sus recién prestadas garras en lo prohibido. He de admitir que ella, nuestra presa, era una de las más bellas criaturas de la naturaleza. Aun así, debí arrancar mis propias entrañas para matar el apetito. Debí. Ahora el monstruo que se alimenta de mí estaba apaciguado; lo había encarcelado en la mazmorra de aquel hotel. No lo había vencido, no; simplemente le había dado lo que clamaba con la furia de un guerrero. Todavía moraba en mí su sed de alevosía. Mi yo racional, con el corazón rasgado, asumía cumplir condena por lo acometido. Estaba dispuesto a rendir cuentas a mis diosas. Entregarme a ellas como ofrenda a su propio capricho. Pero al cruzar el umbral de la puerta, la fiera despertó mis bajos instintos. No podía soportar que las pecas de mi hija dejasen de guiar mi destino. Me coloqué mi coraza de cobardía e hice un pacto con mi yo irracional. «Solo sería esa vez», le aventuré. Tarde o temprano ambos, hombre y animal, aniquilaríamos el recuerdo de haber acariciado otra piel. El silencio sería nuestro aliado; la mudez, mi penitencia. No podía confesar a mi esposa que le había sido infiel. «Solo una vez». No obstante, la bestia se agita insistentemente en mi entrepierna. Ya van tres. Solo tres.

sábado, 14 de mayo de 2016

El náufrago



—¡Mira, Wilson, las condiciones climáticas son inmejorables y la balsa ha quedado perfecta!
—¡Estoy hasta las pelotas de tu optimismo, Tom! —dijo el balón en tono enfadado, y añadió tras una pausa—: Podía estar ahora mismo jugando en la NBA. Tenía que haber viajado con SEUR, es la última vez que me pillo un vuelo de bajo coste —susurró consternado.
—No entiendo porque te rebotas tanto. Solo tenemos que esperar a que vengan a rescatarnos.
—Pero… ¡tontolaba!, ¿no has visto la peli? Yo me quedo fuera de juego. Creo que desde Forrest Gump estás tocado y, si no espabilas pronto, hundido.
—No te comas el coco. Más que nada, ¡porque solo queda uno! Esta vez no voy a permitir que termines flotando sin dirección. Eres mi mejor amigo —afirmó Tom Hanks.
—¡Eres un pelota!¡Me tienes harto! Todo el día lloriqueando por la rubia esa, cuando todos sabemos que te la está pegando con otro… Hala, ¡ya me he desinflado!
—¡No digas eso Wilson! —exclamó Tom a media voz entretanto hacía pucheros observando la desgastada foto de su prometida.
­—¡Tremendo blandengue! Por cierto, ¿sabías que estás en pelota picada? ¡Ponte un taparrabos! ¡Y aféitate, troglodita! —gritó el balón mientras daba un giro de 180 grados.
—Wilson, colega, ¿¡dónde vas!? ¡Espera! ¡Te vas a mojar, está chispeando!
—Tío, no te soporto más. Eres patético. ¡Adiós! —alegó el balón al mismo tiempo que se lanzaba de un bote al agua.
—Nunca me rendiré, Wilson. Te lo prometo —dijo Tom cuando intentaba hundir la pelota.
—¡Nenaza, eso es del Titanic!¡Qué te folle un pez espada!

domingo, 7 de febrero de 2016

¡Miau!





    Cuando eres un gato callejero que alguien ha querido adoptar, debe tener presente que eres difícil de domesticar. No debe dejarse llevar por tu parte tierna, porque han sido infinitas las situaciones en las que has sobrevivido gracias a tu instinto felino y a pasear por los tejados sorteando los peligros en las noches de luna llena, flirteando con malas compañías, buscando una presa que te sirviera de cena sorpresa. Será un reto ganarse tu confianza y que le regales un maullido sin quedarte dormido. Y aun así siempre estarás alerta con tus oídos ultrasónicos, por si se cruza un gato negro más apuesto e irónico. Las calles te han enseñado a que el que hoy te da comida mañana te la puede quitar y que de cazar ratones no te debes olvidar; que una vez sobreviviste sin nada y que en caso necesario volverás a las andadas. Pero si le ronroneas y le aguantas la mirada... ya te tiene ganado en cuerpo y alma. Además, si un gato te da un lamido, es que te está haciendo un cumplido.

    Mi parte gatuna te sugiere que: no me toques los bigotes o te sacaré las uñas; te ayudaré en tus días más negros, yo puedo ver en la oscuridad; si alguna vez me pierdo, por mi nariz me reconocerás; si me bañas, la curiosidad te matará; valoro mi tiempo, no me hagas perder siete vidas más; la casa ahora es mi territorio, y tú mi inquilino lo he marcado, acuéstate boca arriba y seremos aliados; no me busques los tres pies o encontrarás cuatro, no hay gato encerrado, o serás tú el que acabará escaldado; mi corazón palpita más despacio, en cuanto te descuides y no me cuides te mordisquearé tus zapatos; recuerda que soy alérgica al chocolate, o acabarán llamándote matagatos; no me metas prisa cuando me esté acicalando, y no me vengas con eso de que por la noche todos los gatos son pardos; si me pillas en celo y me froto contra ti, no te asustes, tal vez quiera recordar cómo se hacen los gatitos, y esperaré como buena minina que me muestres tu cariño agitando tu rabito; arañaré tus rincones o los colorearé, no me castigues que no te entenderé, solo recompénsame despacio. Y no olvides que los gatos también hemos viajado al espacio.

"Mi nuevo bichito. Una feliz relación de amor y bocados" 

martes, 12 de enero de 2016

Apestas a mentira


Entre tú y yo: ¡apestas a mentira!
De esas que huelen a verdades a medias,
a orgasmos fingidos entre vómitos de amor,
a "te quieros" sin ninguna condición, ¡ja!

Aún tengo rastros de aquel whisky barato
en recovecos de mi cuerpo a medio cocer,
con sexo pagado sin dinero
solo con las puñaladas del deseo,
con una palmadita en el trasero
y un: “Nena, ¡ya nos volveremos a ver!”.

En un mundo podrido de estercoleros
es ilógico que mi olor preferido sea el de tu cuerpo.
Pero así es.

Por eso te regalo mi disfraz perfumado;
ya no necesito vestir mi cuerpo
con salivas de otros miedos
ni con migajas de un delirio pasajero
para llenar mi depósito de porqués.

Devuélveme una pasión diestra,
una caricia verdadera,
que confirme de una vez por todas
la chamusquina que exhala tu piel.

Mientras seguiré odiándote a tientas,
deseándote a ciegas,
infectándome con tus pecas,
completando tu puzle de tretas…
¡Deja de manosearme las tetas, joder!

Se acabaron los coitus interrutus...
En la trinchera de mis piernas
solo penetran aliados
que con el arte del disparate
sepan engañarme con latex.

¿Me estás escuchando?
No, no es producto de la ira.
Sinceramente, cariño, apestas a mentira.
Pero eso, qué quede entre tú y yo.

martes, 22 de diciembre de 2015

El pacifista








—Departamento de Atención al Cliente del Polo Norte. Le atiende Josefa la elfa, ¿en qué puedo ayudarle?

—Hola. Me llamo Federico y estoy enfadadísimo.

—Hola Federico, ¿no le ha enviado Santa el regalo que ha pedido? Un momento. Voy a comprobar sus datos. Permanezca en espera. (Jingle Bells…) Le paso con Quejas y Reclamaciones.

—Le atiende Alfredo el reno. Disculpe, teníamos anotado que ha solicitado La Paz Mundial. Hemos subsanado el error a tiempo. Le ha sido enviado el juego Star Wars: Battlefront compatible con Xbox One, Playstation 4, Nintendo Wii…

—Pero yo quería…

—Departamento de Imposibles. Le atiende…




El antagonista



Día 21 de diciembre

Hoy sería un lunes normal y corriente si no fuese porque apesta a viernes. He decidido recluirme en estas cuatro paredes hasta que esta conmoción desaparezca. Un espíritu nos ronda... Soy consciente de que solo en casa, aislado del resto, estaré protegido. Acabo de poner los clásicos de ACDC, tengo que volver a estar coherente, al menos unos minutos.

Día 22 de diciembre

Necesito aprovisionarme de víveres para mantenerme oculto un tiempo. Misteriosamente estos días engullo más de lo habitual. Parece un virus letal que penetra hasta mi estómago, pidiendo alimentos grasientos. Cho-co-la-te. ¿Tengo que luchar contra toda la humanidad? Me pregunto si habrá algún ser que aún no haya sido infestado.

***

He sufrido un ataque claustrofóbico cuando me dirigía al supermercado. Una masa humana venía hacia mí, apenas podía respirar. Me miraban fijamente con gestos extraños en sus caras, un tanto artificiales. Todos recitaban la misma frase. Eran autómatas. Esto es peor de lo que me temía... En el establecimiento he escuchado una música, estúpidamente pegadiza; era un bucle continuo. Creo que se trataba de un mensaje alienígena, o quizá estos robots han sido programados para repetirlo sin cesar. Me he tapado con mis manos fuertemente los oídos, pero aun así he comenzado a tararear esa letrilla nauseabunda. He salido corrido, debía escapar de allí. Sé que también se apoderarán de mí en cualquier momento. He chocado con gente que bebían en mitad de una plaza, sus cuerpos se movían de manera compulsiva, llevaban unos adornos extraños de distintos colores. Algunos tenían un papel en la mano y repetían unos números. Se sentían afortunados. A mí me ha recordado a la película La Isla, no tienen ni idea de lo que les espera. Pobres ingenuos, no saben que quedan impuestos al azar. Estoy confundido, quizá se han convertido en muertos vivientes maquillados con la sonrisa de Joker. ¡Maldita sea!, ¿qué está pasando?


Día 24 de diciembre

Se aproximan a mí. Ya están en casa de mis vecinos. Las voces son cada vez más potentes. Dan gritos de placer, los han poseído. Celebran que ha venido un tipo desde muy lejos. No acabo de saber de qué planeta se trata. Será su líder, imagino. Estoy viendo la película El Pianista, y me he colocado los auriculares a toda pastilla. Necesito cordura.

Día 31 de diciembre 

Han sido unos días horribles, no obstante, parecía que se habían apaciguado un poco. Son casi las 00:00. Veo desde mi ventana a una multitud de zombis entrajetados. Creo que realizan la coreografía de Thriller. Parece que ahora se han parado. Hay una cuenta atrás… ¡Joder, me temo lo peor! ¿Acabará nuestro mundo? Todos introducen en su boca un alimento circular pequeño, llenan sus mofletes, van a estallar de un momento a otro. Algunos tosen. Sigue ese retroceso: 2, 1,…
¡Falsa alarma! La tierra sigue intacta. Ahora se han vuelto más chiflados, todos se abrazan y hacen un tipo de danza a base de saltitos. Definitivamente, esto no es normal.
Esperad, vuelven, sí, son extraterrestres. Hay un resplandor y luces que emanan del cielo. Un sonido, ¡Boom! ¡Boom! Esto es un auténtico apocalipsis.


Día 3 de enero

Hoy por fin me he atrevido a salir a la calle. Aún están aquí, lo percibo. Sin embargo, parece que están, relativamente, más calmados. El mensaje ha cambiado, aunque recitan otro bastante similar al anterior. Lo escucho en todas partes, incluso en la televisión. Voy a apagarla. Creo que intentan contactar también conmigo a través de familiares, amigos y compañías telefónicas. He quitado la batería del móvil. Espero evitar mi localización. Necesito dormir. Tengo que estar preparado por si repiten el ataque.

Día 5 de enero

Creo que están aparcando sus naves, toda la gente se aparta para verlos pasar. Los seres les lanzan unos pequeños objetos. Desde aquí apenas tengo visibilidad. Todos gritan, los veneran. Veo gente con paraguas. Deben de ser una especie de antenas parabólicas que les ayudan a contactar con ellos. Es terrorífico. Además, he visto a un ratón gigante y pequeños seres montados en sus aparatos.

Día 6 de enero

Hay un silencio extraño. Creo que se han llevado a los adultos; solo han dejado a los niños. O tal vez, estos últimos, son los elegidos.

Día 7 de enero

No he tenido más remedio que salir de mi guarida. Ha dejado de sonar esa musiquilla contagiosa. Todos han vuelto a tener la cara de estirados de siempre. Ya no hay luces ni atavíos extraños. He golpeado a un tipo y me ha dedicado un mensaje habitual: "¡Ten cuidado, capullo!". Aparte de ese tropiezo, nadie se ha percatado de mi existencia. Creo que ya estoy a salvo. El mundo vuelve a ser la mierda de siempre. Por fin puedo estar tranquilo y volver a mi inmunda rutina. Feliz realidad.


Nota: El día 22 de diciembre se celebra en España un sorteo de lotería muy famoso, con premios superiores a los habituales. El 31 de diciembre, justo con las campanadas que anuncian la medianoche, se comen 12 uvas; tradición popular que trae suerte durante el resto del año -o eso dicen-. El día 5 de enero hay unas cabalgatas con un desfile de personajes infantiles acompañando a Los Reyes Magos. Esa noche los niños deben acostarse temprano porque les espera los regalos de los Reyes al despertar.  =)

martes, 8 de diciembre de 2015

El mutante



Nuevamente se enfrentaban cara a cara Badman y Superwoman.


Cuando ella conoció a Goodman, era un tipo normal. En ocasiones, transitaba la delgada línea entre el bien y el mal. Aquellas sustancias que ingería le hacían mutar a un estado de enajenación, transformándole en una persona malvada. Superwoman, usando sus dotes de persuasión, siempre le marcaba el camino correcto. Juntos tenían una misión. No obstante, ahora ella había perdido todo su influjo sobre él; nada podía frenar a este individuo tan despiadado. Bajo la nueva identidad de Badman, este optó por un cambio de bando.

Después de quince años luchando inseparables contra los adversarios que se interpusiesen en su camino, aquel personaje decidió unirse, definitivamente, al lado oscuro. Sin elección por parte de ella, se convertirían en rivales hasta que la muerte los separase.


—No te saldrás con la tuya dijo él con espontánea naturalidad.

Nunca he querido que fuésemos enemigos. Pero no puedo soportar todo el daño que nos estás causando. Y pensar que una vez fuimos aliados…

Querías que fuese invisible, ¿verdad? Quizá pronto dejes de verme.

¿Me estás amenazando? —replicó Superwoman—. Puedo leer tu mente, estás planeando algo terrible, lo sé. Esta vez no me dejaré atrapar en tu telaraña. No tardarán en llegar los refuerzos. ¡Ya te he desenmascarado!

Alguien como yo no tiene miedo. Recuerda que conozco tu debilidad —advirtió Badman con tono amenazante.

Aléjate, no tienes ningún poder sobre mí. ¡Ya no! Tú no eres invencible. No dejaré que los destruyas a ellos también.

¿Acaso te consideras una heroína? Haz lo que quieras con esos pequeños monstruos. No me interesan. En cambio, tú…

¿Por qué dibujas esa sonrisa macabra? ¿Qué escondes tras tu espalda? —preguntó Superwoman mientras observaba atenta los movimientos de Badman—. ¡¡Suelta ese martillo, por favor!!

¡Arderás en el infierno, querida! —exclamó el hombre mientras alzaba su maza en el aire.

....

Una multitud de sirenas anunciaban la llegada de unos auténticos superhéroes. Estos lucharían por salvar la vida de aquella Superwoman y atraparían, de una vez por todas, a ese terrible villano que tenía por marido. 


Aportado para el Concurso de Villanos Extraordinarios de El Círculo de Escritores.

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